El terremoto que tuvo lugar el martes 19 de septiembre de 7,1, según el Servicio Sismológico Nacional, tuvo su epicentro en el límite entre los Estados de Morelos y Puebla, ha afectado zonas altamente urbanizadas durante horas escolares y laborales, con consecuencias terribles.
Unicef tiene presencia permanente en México y tras el segundo terremoto ha intensificado sus esfuerzos y ha desplegado misiones de evaluación rápida en Ciudad de México, Puebla y Morelos.
En este tipo de desastres, los más pequeños son los que más sufren las consecuencias. Además de al terremoto y los posibles derrumbes, los niños se enfrentan a otras amenazas como quedar separados de su familia en medio del caos.