La Lectura Fácil es una herramienta clave para garantizar el derecho a comprender. Consiste en adaptar los textos utilizando un lenguaje claro, directo y estructurado, siguiendo criterios técnicos regulados por la norma UNE.
Aunque es un sistema altamente eficaz, presenta un gran reto: su implementación es lenta y costosa, ya que requiere mucho trabajo manual especializado.
¿Y si la tecnología pudiera ayudarnos a llegar más lejos?
En TEB están desarrollando un proyecto innovador que combina Inteligencia Artificial (IA) y validación humana experta para automatizar y aumentar la eficiencia del proceso de adaptación a Lectura Fácil.
Actualmente, la adaptación a Lectura Fácil la hacen profesionales y personas con discapacidad intelectual, lo que garantiza calidad, pero limita el alcance. Con la IA, podremos automatizar el proceso inicial y llegar a muchas más personas.
La IA propone una primera versión, personas con discapacidad intelectual acompañados de técnicos especializados la revisan y validan. El proceso se acelera, sin perder calidad ni inclusión.