Desde finales de agosto, 688.000 personas de la comunidad rohingya, de los que más de la mitad son niños, han tenido que huir de una violencia brutal en Myanmar. Llegan a Bangladesh traumatizados tras un peligroso viaje para vivir en casas de plástico y palos, sin acceso a agua, salud ni ningún otro servicio básico.
Y, por si fuera poco, llega la época de tifones y lluvias torrenciales, que pueden dejarles sin alimentos ni agua para beber y provocarles enfermedades como el cólera. Van a vivir una emergencia dentro de la emergencia.
Con tu ayuda, UNICEF podrá proporcionar agua potable a 3.561 niños y niñas Rohigya durante un mes.



